Cuando “estoy bien” no lo dice todo.
Dar espacio a las emociones que no tienen nombres fáciles.
Una primera mirada a los artículos. Estos textos de ejemplo muestran el diseño y serán reemplazados por los de Felipe.
A veces “estoy bien” es lo mejor que podemos decir sobre una experiencia mucho más compleja. No tener un nombre para una emoción no significa que no exista.
En terapia podemos explorar lo que notas sin apresurarnos a ponerle una etiqueta. El punto de partida puede ser un pensamiento, una sensación, una relación o un momento que vuelve.
No necesitas llegar con una explicación perfecta. La curiosidad puede ser un buen inicio, y encontrar palabras puede ser parte del trabajo juntos.
